Publicado el 12 de julio de 2025, Nuevecuatrouno.
«Vivimos una masificación hostelera, una masificación de pisos turísticos y una masificación de un turismo de borrachera», señala Iratxe Apeztegia, presidenta de la asociación Demanda Casco Antiguo de Logroño. Denuncia un «combo» que deriva en «impedir la habitabilidad» de esta zona de la ciudad: «No hay una infraestructura adecuada. El barrio no soporta más hostelería y menos de este tipo». Desde la asociación reclaman «que exista un plan de habitabilidad que, si tiene que ser a diez años, que sea a diez años».
«La imagen que tiene la gente del Casco Antiguo es que puede venir y hacer lo que quiera. Mientras, el Ayuntamiento habla de plan de choque, pero en realidad es un trampantojo. No existe», denuncia Apeztegia.
La portavoz vecinal recuerda que «no hay que olvidar que se ha declarado zona de protección acústica especial, pero no se ha tomado ninguna medida. Desde el Ayuntamiento sí que nos dicen que se están tomando medidas, pero nos gustaría que nos especificaran cuáles porque nuestra vida sigue igual». Iratxe declara que los vecinos sienten «desesperación, desilusión, frustración… Tenemos esta declaración de zona de protección acústica especial, pero el Ayuntamiento ha decidido no hacer nada».
Son muchos los vecinos que se han visto «expulsados» del barrio y son muchos «los que ahora mismo están buscando la manera de poder marcharse». Por otro lado, «igual si estás mirando piso, el Casco Antiguo no es tu primera opción porque a ver cómo vives de jueves a domingo».

«No vivimos en un entorno amigable donde podamos desarrollar nuestra vida familiar o personal con normalidad, ya que ahora tenemos pisos turísticos en nuestros propios edificios o uno colindante que es entero de apartamentos turísticos y que se llena de despedidas de soltero o grupos de borrachera», explica. «Al final vas viendo como en tu propia comunidad de vecinos, de ocho familias que vivían, ahora solo quedan tres. El resto se han convertido en pisos turísticos», añade.
«No estamos en contra del turismo»
Apeztegia recalca que desde su colectivo «no estamos en contra del turista, sino de cierto tipo de turismo que está promocionando el Ayuntamiento, que no entendemos cómo puede querer tan poco a la ciudad de Logroño y a sus ciudadanos».
«Tenemos a un concejal que opina que las despedidas de soltero son un turismo familiar y deportivo y son algo puntual, que no son un problema. Está claro que este concejal no visita mucho el barrio, no vive aquí y es cuando vives en él cuando te das cuenta del verdadero problema. Ahora mismo la imagen de La Laurel ha cambiado, está muy deteriorada y muy saturada. Al final, se ha expulsado al riojano de La Laurel», explica.
A la «masificación turística» se añade «un ocio nocturno que ignora toda la legalidad y todas las normas: en cuanto a aforos, horarios y superficie de terrazas». «Si ellos cumplieran las normas podríamos llegar a tener cierta convivencia, pero como no lo hacen, no puedes descansar por las noches», explica.
La presidenta de Demanda Casco Antiguo afirma que «somos conscientes de que muchos locales han sido sancionados, pero las multas son tan ridículas que prefieren seguir incumpliendo las normas y pagarlas multas». «Convivimos con gente que son infractores reincidentes», sentencia.
«La mayoría de vecinos estamos antes que muchos de los bares que hay ahora. Yo sé perfectamente dónde vivo y el que ha montado un bar debajo de mi casa sabe perfectamente que tiene vecinos arriba». Para los vecinos del barrio, la nueva ordenanza de terrazas cayó como un jarro de agua fría: «La reducción de superficies es mínima y la de horarios no es compatible con una zona de protección acústica especial».

Sienten que «el Ayuntamiento de Logroño está al servicio de la hostelería y se ha olvidado de que el servicio público hacia el ciudadano es lo primero». Cada fin de semana, el barrio se convierte «en un macrobotellón».
«Eventificación»
Desde hace unos años, los vecinos tienen otro problema: la «eventificación», término con el que resumen que «todos los fines de semana hay un evento en el barrio. Al final acabas viviendo en un perpetuo San Mateo porque siempre hay algo que celebrar y todo se realiza en el Casco Antiguo». La asociación vecinal no pide que no se realicen eventos, sino que «se repartan por la ciudad y no estén todos concentrados en el mismo sitio».
Entre sus quejas también incluyen el servicio de recogida de basuras ‘puerta a puerta’. No por su espíritu, que comparten, sino porque en la práctica presenta ciertas lagunas: «Se genera tal cantidad que al final las calles terminan llenas de basura y esa basura pasa toda la noche en la calle; muchas veces los borrachos la desperdigan por toda la calle». Iratxe Apeztegia critica que «hay una gestión de los residuos incompetente. Vemos las calles llenas de basura, sucias, pegajosas… No hay una gestión de un barrio residencial, como puede ser en cualquier otra parte de Logroño».

A ello se suma que por las noches, las calles se convierten en «baños públicos». Para Demanda Casco Antiguo, «la campaña del Ayuntamiento que multa a la gente que orina en la vía pública es un parche porque realmente hay que ver por qué lo hace la gente». Además, «el dinero que están recaudando no está repercutiendo para nada en el barrio, se va directamente para las arcas municipales».
«Más que un barrio para los vecinos, el Casco Antiguo es el parque temático para los turistas y, aún así, el Ayuntamiento no deja de promocionarlo, cuando lo que tendrían que hacer es gestionarlo». En resumen, desde la asociación vecinal lamentan que «no hay una voluntad de gestión de este tipo de turismo. No hay una voluntad de supervisión de los de de los infractores de hostelería. Tampoco hay una voluntad de ocuparse de nuestros mayores. No hay actividades para jóvenes y menores, ni una limpieza adecuada».

Deja un comentario